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Neruda, a veces, es el puto amo


FAREWELL Y LOS SOLLOZOS

Farewell

5


Ya no se encantarán tus ojos en mis ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

(...)

... Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.


Pablo Neruda

Las guerras son una mierda



EXIT/ PUERTA DE SALIDA


Soy el pozo negro en el que hurgas
soy la cochambre estéril de tu nido
soy el estruendo sordo de un derrumbe
soy un residuo ya definitivo

Soy un viejo amigo al que no extrañas
soy un despertar y soy dormido
soy leve caricia de hojas secas
soy al fin un último suspiro

Soy una dentellada en tu día a día
soy una irreverencia del pasado
soy la voz afónica del lodo
soy solo un rumor, un desvarío

Soy una imagen cruda de tu estampa
soy dios inmediato de tu mundo
soy el exilio eterno irremediable
soy tu vida entera en un segundo

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Las guerras, de cualquier tipo, son una mierda. Son sufrimiento inútil y cruel y deberían no haber existido nunca. Este poema no va sobre la guerra (es uno de los que os mostré de mi cuaderno, que quedé en traducir), y no sé muy bien la razón por la que he escrito sobre esto y con este título, pero ahí está. A menudo no me entiendo ni yo mismo.
La vida es muy bella, pero a veces duele como su puta madre.
La foto la tomé hace algo más de un año en una céntrica calle de una bonita ciudad del sureste de Francia.

Cuaderno de poemas


Ayer hablaba con Sidney y me contaba las cosas que había subido al blog (muy interesantes, podéis leerlas -os lo recomiendo encarecidamente- justo debajo de esta entrada). A mi me pareció que este reducto virtual se está convirtiendo, de alguna forma, en un garito de striptease sentimental, íntimo y muy personal. Y la idea me gusta. Yo, por ejemplo, NUNCA había enseñado este cuaderno que ilustra la imagen que estará sobre estas líneas. NADIE, salvo yo mismo, lo había visto ni leído hasta hoy. Se trata del cuaderno que viaja siempre conmigo desde hace meses, en el que escribo ideas, palabras, frases, poemas y letras varias. La idea de mostrarlo me la dio, sin quererlo, el mismo Sidney en nuestra conversación de anoche (por ello, gracias, broder). Yo, hasta hace un tiempo, y pese a escribir canciones -mejores o peores- casi desde que tengo uso de memoria, no había dado a las letras la importancia y el cariño que tienen y necesitan (aunque con Sidney y su enorme talento al lado, el asunto ha estado más que resuelto, y con hacer músicas ha sido suficiente) pero, poco a poco, se ha ido encendiendo en mi una luz, cada vez menos tenue y más intensa, que ha conducido hasta otra forma de entender el bello arte de la composición. Al principio de este proceso que os relato, yo también intenté poner música a poemas de diversos poetas -de José Hierro a Pablo Neruda, pasando por Lorca, Pessoa o Benedetti-, sin conseguir nada realmente convincente, pero ese ejercicio me sirvió para descubrir la fuerza de ciertas palabras, lo mágico y reconfortante del lenguaje poético bien utilizado, y brotó en mi interior una nueva necesidad que hasta esos días no había existido con tal fuerza. Y en esas estamos, compañer@s. Todo eso es lo que reflejo en este cuaderno que hoy os muestro, mis intentos por echar afuera muchas cosas que, a día de hoy, necesito contar y cuya escritura me sirve de bálsamo y de redención (y que están desembocando, además -en ciertas ocasiones-, en nuevas canciones).
Resumiendo: quiero ser artesano de mis propios sentimientos, moldearlos y convertirlos -aunque la tarea sea difícil- en música y poesía verdaderas.

Espero no haberos aburrido más de la cuenta y no haberme puesto demasiado trascendente, pero ya que estamos en estas, he creído que ahora era el momento de escribir todo lo que ya habréis leído. Otro día, eso sí, os traduciré los garabatos que hoy veis, aunque pinchando en al imagen se agrandará y lo veréis a un tamaño más que legible.

Moraleja: Nunca es demasiado tarde para la poesía.